Fue como si un rayo la hubiera atravesado. Lucía se quedó paralizada, pálida, incapaz de moverse un solo centímetro. Deseaba huir de allí, pero sus pies parecían anclados al suelo y sus ojos no podían apartarse de la escena frente a ella.
No podía procesar que en los breves minutos que había estado en el baño, la situación hubiera llegado a ese punto.
Sin embargo, en un instante, Mateo apartó las manos de Milena. Por casualidad, su mirada se encontró con la de Lucía. Se quedó inmóvil por un mome