Gina lo encaró con valentía y decidida a no dejarse amedrentar por aquel pervertido sin escrúpulos.
—No acepto su propuesta. Nunca lo haré, así que no pierda su tiempo conmigo.
El hombre se le acercó con una sonrisa maliciosa, aunque sus ojos expresaban mucha rabia.
—Muchacha, no te conviene llevarme la contraria y, con ello, perder tu empleo. Mira que encontrar un buen trabajo es muy difícil, en especial si no te damos una buena recomendación.
—Su amenaza no tiene peso. Yo he sido una buena em