Después de que su turno terminó, Edward y Gina se fueron para el apartamento en taxi, puesto que él no sabía irse en bus, debido a que siempre era llevado a la empresa en su vehículo y dejado en un lugar distante desde donde caminaba hasta allá.
El taxi los dejó frente al complejo lujoso, donde fueron recibidos por un guardia.
—Buenas tardes, señor —lo saludó el hombre, quien lo observaba sorprendido, gracias a su vestimenta y porque era la primera vez que lo veía llegar con una mujer.
—Buenas