Jack llevó sus manos a la cabeza y rasgó en verdad esto iba hacer más difícil de lo que pensaba, pero era mejor hablar o de lo contrario no sabía cómo iba arrancar a Elena de las garras de Caruso.
Alex tomo asiento, mientras su expresión en la cara cada vez era más preocupante, sabía que algo no estaba bien, y eso era frustrante.
—¡Por favor!, ¿Dime dónde está mi madre? —dijo en un hilo de voz Alex.
—Sé que tal vez no lo entiendas y tal vez me culpes por lo que está pasando, pero te juro que la