Caruso se gira y tira al piso todo lo que encuentra a su pasó, pues él no piensa dejar que su única hija, pueda la cabeza, cuando lo único que debe importarle es el negocio de la familia.
—¿Y se puede saber quién es el maldito hombre que sale con mi hija en estás malditas fotos? —vociferó Caruso, mientras miraba con seriedad al hombre que temía lo peor.
—¡No lo sé señor! Le juro que no sé de quién se trata —le respondió el hombre, pero con su cabeza en alto.
—¡Entonces!, Si tú no sabes a quién