Capítulo 53 —La marca de su mano
Narrador:
El aire seguía impregnado de deseo, de rabia contenida, de algo que no deberían estar sintiendo. Nadia apenas podía sostenerse en pie después de lo que había pasado. Su cuerpo aún temblaba, sus piernas se sentían de gelatina y su respiración seguía errática.
Massimo, en cambio, la miraba como si acabara de ganar una batalla. Su mirada oscura era fuego puro, un infierno que la consumía cada vez que la tocaba, cada vez que le susurraba al oído y hacía qu