Capítulo 43 —Eso fue solo el comienzo
Narrador:
El aire entre ellos era pesado.
Nadia aún estaba acostada, con la respiración entrecortada, el cuerpo destrozado por lo que acababa de experimentar. Cuatro. Y con los de la cena, eran ocho orgasmos, sin tocarla donde más lo necesitaba. Sin penetrarla, sin siquiera desnudarla del todo. Y lo peor de todo… Lo había disfrutado.
Massimo seguía sobre ella, su pecho subiendo y bajando con fuerza, su mirada clavada en la de ella, oscura, peligrosa. Silenc