Capitulo 30 —Vergüenza
Narrador:
El amanecer apenas despuntaba cuando Massimo abrió los ojos. La habitación estaba en penumbras, iluminada solo por los primeros rayos de sol que se colaban por las cortinas.
Pero él no miró la luz. Miró a Nadia. Ella dormía a su lado, con la respiración lenta y tranquila, su rostro relajado, con un mechón de cabello cubriéndole una mejilla. Era la primera vez que la veía así. Sin miedo, sin tensión, solo ella, vulnerable y hermosa, ajena a su mirada fija en cada