Capítulo 31 —La camiseta
Narrador:
Massimo bajó las escaleras con paso tranquilo, pero su mente aún seguía atrapada en la imagen de Nadia dormida, con esa marca en su cuello.
Apretó la mandíbula y exhaló con fuerza al llegar al comedor. Su abuela y Luca no estaban. Mejor. No tenía ganas de aguantar las preguntas inquisidoras de la vieja matriarca ni las burlas de su hermano.
Pidió un café y un par de tostadas al servicio, pero antes de siquiera probar bocado, sintió la vibración de su teléfono