Ciento cincuenta y ocho pasos para llegar a la sala de juntas principal, “tap, tap, tap” hacían mis tacones en el suelo, mientras Maya a mi lado con la tableta mirándola al caminar con sus tacones cómodos extraño mis flats pensé.
Si la junta de hoy salía bien le compraría a Maya un par de flats.
—Ya pedí su cappuccino—eficaz como siempre, me abrió la puerta.
—Muchas gracias—¿qué haría yo sin ella? —, te prometo que nos iremos juntas a almorzar después, yo invito—prometí, la verdad Maya me caía