Mundo ficciónIniciar sesiónEl Alfa sintió los brazos de su loba cerrarse en torno a su cuello mientras le besaba la mejilla. Había terminado de recibir al último de los lobos locos -que gracias a los dioses ya no lo estaban-. A todos excepto al que estaba herido, pero parecía que muy pronto podría tomar también su decisión.
—Ni siquiera sé cómo agradecerte que hagas esto —dijo Rhia tocando su pecho.
—Es extraño —







