La cena fue una tortura; todos los ojos estaban puestos en mí. Yo quería salir corriendo de este lugar; me sentía tan intimidada por los tres pares de ojos que me observaban con atención.
— ¿Por qué quieren que sea tan rápido el matrimonio? — Les pregunté.
— Para qué esperar más, solo será una pequeña ceremonia con algunos familiares y amigos. No será nada ostentoso — contestó Piero.
— Entiendo — contesté.
Necesitaba hablar bien con Mariano; él tenía que sacarme de esta. Yo no podía casarme