Mundo ficciónIniciar sesiónEnciende una de las lamparillas de la mesita, dejando ver una habitación de color crema con complementos dorados y blancos, haciendo que todo brille mucho más y parezca muy elegante. Miro atontada el edredón dorado y me acerco para tocarlo. Es suave y mullido; me gusta.
Lo rozo con los dedos hasta que Sam rompe mis ensoñaciones.
—¿Desde hace cuánto que te metes esa mierda por la nariz? —lanza con voz inexpresiva.
—Siempre vas al grano. Sin embargo, no sé de qué me estás habl







