Mundo ficciónIniciar sesiónLas puertas del ascensor se abre con un sonoro «clic», dando la bienvenida a un espacioso y moderno recibidor. Desde el mismo instante en el que uno de los trabajadores del edificio nos abrió la puerta, deduzco que la madre de Amanda debe estar forrada en billetes.
Cruza el recibidor hacia un enorme salón con vistas al resto de la ciudad.
—¡Mamá, ya hemos llegado! —grita. Pone los ojos en blanco cuando no hay respuesta—. Alyssa ya debe de haber llegado —me informa.
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