Capítulo 99. El intento de suicidio de Camila
—¡Déjame saltar, Gery! ¡No des ni un solo paso al frente! —gritó Camila desde lo alto de la estructura de concreto del viejo muelle.
El viento nocturno del distrito sur soplaba con violencia, agitando los bordes de su abrigo rojo, que contrastaba de forma dramática con la oscuridad del mar a sus pies. Diego permanecía atrapado en su brazo izquierdo, llorando con voz ronca a causa del frío que calaba hasta los huesos. Los tacones de Camila se tambaleaban peligrosamente sobre la superficie de ce