Capítulo 100. El encuentro de Camila y Marco
—Al fin somos libres, Marco; ya no soportaba seguir fingiendo ser la esposa de ese estúpido —dijo Camila mientras se entregaba al cálido abrazo del hombre que tenía enfrente.
La cabaña de madera, aislada en la periferia norte de Madrid, olía a pino y queroseno, un contraste absoluto con los lujos a los que Camila estaba acostumbrada. Sus pasos, que habían sido erráticos desde que bajó de la van negra, se sentían ligeros ahora que apoyaba la espalda contra el firme pecho de Marco. El hombre mad