Nataniel continuó narrando como sus padres habían conseguido engañarla.
—He descubierto que la recepcionista se prestó para ello, pero he ordenado que la despidan, si se presta para algo tan simple es probable que también lo haga para que algunos pacientes mueran por su culpa si alguien se lo pide.
—Qué barbaridad, hasta con su propia salud, juegan con tal de obtener dinero, que indignación me da que sean tan despiadados.
Son unos desgraciados, me siento tan avergonzada frente a ti, de que ell