Con dos patadas, Nataniel abrió la puerta y se acercó a la chica para desatar la cinta que está en sus manos y pies.
—¡Por Dios, linda!, no sé qué es lo querían esos hombres que te tienen aquí. —Le dice mientras corta la cinta de las manos y ella se abraza a él con fuerza y le agradece por venir a su rescate.
—Ellos están afuera, solo sus armas han dejado aquí. El jefe de ellos va en camino por tu madre, él la obligó a que se entregara en mi lugar y ella lo hará, por favor haz algo por tu madre