Nataniel ahora se ha vuelto tan celoso y protector con su esposa que prefirió viajar hasta otra ciudad con tal de encontrar a un obstetra que sea mujer, no aceptó que otro hombre le tocase siquiera el vientre.
—Entonces, ¿qué dices? ¿Vamos a celebrar o nos regresamos a casa?
—Está bien, vamos a celebrar, no sé por qué te interesa tanto comer afuera.
—Es que estoy muy feliz por conocer el sexo de nuestro hijo o hija. No te preocupes, no estaremos solos, mi familia también nos acompañará.
—Eso su