El joven Kervin no puede creer que después de haber sido humillado, su hermano continúe creyéndole a aquella mujer.
Pobre de mi hermano, me da lástima pero él no se deja ayudar. —Comentó Kervin, sintiendo pesar por la chica que se nota a leguas que ha estado llorando por la culpa de su hermano.
—Ve a acostarte cuñada, me duele decírtelo, pero si él se fue con esa mujer, dudo que regrese esta noche, seguramente se ha quedado a dormir con ella.
—Bueno. —Que tengas feliz noche y dulces sueños. —L