El hombre quería seguir bromeando, pero Camila estaba preocupada por su futuro y no tenía ánimos ni para reír.
—Por favor respéteme señor, ni porque no puede caminar no deja la coquetería usted— lo regañó.
—Creo que no me impide nada el hecho de estar así, sino, pregúntate de qué manera llegó nuestro hijo a tu vientre.
—Pobrecito mi bebé, él no merecía morir, debió de nacer, yo lo hubiese amado y luchado por él para que nadie le hiciera daño.
—Tranquila hermosa, no te pongas triste, ya tendrás la oportunidad de que tengas otros más, por fortuna el aborto no te dañó nada y eres libre de volverte a embarazar.
—Pero no de ti.
—¡Auch eso dolió! mejor me lo hubieses enviado por mensaje de texto para que no me lo dijeras directo a la cara.
—Va, es que es cierto, te recuerdo que hemos firmado un documento en el que se supone que viene establecida la regla que no debemos tener relaciones sexuales durante estemos juntos, ni siquiera coquetear entre nosotros si no hay más personas a nuestro