Minutos después salió refajado con la toalla a la altura de la cadera, la chica estaba recostada sobre un sillón, le dio un vistazo y se quedó boquiabierta viéndolo directo al pecho y su desnudez.
—Si gustas puedo quitarme la toalla para que me aprecies mucho mejor. —Dijo en son de broma y desató el nudo que afirma la toalla.
—¡Oh, no, que haces! Ni se te ocurra desudarte frente a mí, esa es una falta de respeto. —lo acusó con exageración.
Nataniel volvió a atar el nudo y se acercó a ella para