Nataniel se mostró intolerante, frente a ella le gustaba parecerse al mismísimo diablo.
—Por favor no perdamos el tiempo porque para mí es oro, es cierto que tú ya no trabajas, pero yo sí tengo que estar todos los días al frente de muchas empresas.
—Por su culpa me he quedado sin trabajo. —Reclamó entre dientes.
—Yo no fui el atrevido de meterme en la cama de un desconocido, y lo peor, hacerlo por dinero.
—Ah, por cierto, por culpa de los nervios que tengo de verlo por aquí, ya se me estaba ol