El padre de familia se burló de su esposa e hija.
—No voy a permitir que el comprador se retracte, por culpa de esta estúpida hija que tengo. Porque ese dinero ya me lo gasté casi todo en los juegos en aquel casino. —Dijo el señor. Al fin dejó de golpear a la pobre e inocente muchacha, pero la dejó tirada en el suelo mientras ella solloza y se lamenta por haber nacido en esta familia donde un cero a la izquierda, vale mucho más que ella.
—Toc-toc.
Alguien está llamando a la puerta, el hombre mayor le pidió a Camila, que guardara silencio, y también le dio la orden a Tamara para que ella fuese a abrir y ver qué es lo que quiere, esa persona que está insistiendo tanto en que le abran.
—¡Buenas tardes, señor! ¿Qué se le ofrece? Si viene a pedir limosna, mejor lárguese de aquí y no pierda su tiempo porque nosotros quizá estemos hasta peor que usted. —vociferó Tamara.
—¡Buenas tardes, joven! Mi jefe me envía a buscar a la señorita Camila. —dijo el chofer que Nataniel envió haciéndose pas