La chica sonrió al escuchar la voz decepcionada del hombre.
—Claro que sí tengo novio, pero ¿por qué se asusta, abogado? —Preguntó muy serena, como si disfrutara molestar al hombre.
Ella mintió con la intención de que la deje en paz y quizá hasta tome la decisión de largarse a su ciudad llena de bullicio y traidores a la orden del día.
—Escucha Cristina, antes de que te vayas y me dejes con las palabras en la boca, quiero decirte que te amo, y que lo que sucedió en tu casa ha sido el beso más