Ellos estuvieron esperando por un rato más a que el abogado llegara, hasta que por fin lo hizo. El abogado no es nada más y nada menos que su propio hermano, Kervin. Bueno, solo para este caso en particular será su mismo hermano.
—Y esta chica, ¿de dónde la has sacado, hermano? —preguntó Kervin, al darle un vistazo de pie a cabeza a la muchacha, de paso le pareció muy hermosa y demasiado atractiva como para tirarle los perros a su hermano con ella.
—¿A caso no fue a ella que le diste una fuerte suma de dinero aquella noche en la discoteca para que se acostara conmigo? —Nataniel ha respondido muy enfadado, pues en gran parte de este problema en el cual hoy está metido, es por la culpa de su hermano que está aquí buscando una salida para borrar las evidencias que alguien no deseado encontró.
—No, hermano, yo estoy cien por ciento seguro de que no es a ella a quien le pagué. —negó el muchacho. Él recuerda muy bien el rostro de aquella otra muchacha.
—Pero con ella fue que amanecí, además