Kervin cayó al suelo aun con sus ojos abiertos y a medio respirar, Nataniel cayó de rodillas a su lado pidiéndole que no se vaya, que no lo deje solo su hermano del alma, su confidente, sin embargo, su niño como él le llamaba en muchas ocasiones, no soportó el dolor y sangrado y cerró sus ojos antes de que su hermano mayor lo levantara para trasladarlo a una clínica.
—¡No! Hermanito, no me dejes.
Grita desesperado y a todo pulmón mientras sus hombres tienen retenidos a Brenda y sus dos acompaña