Capítulo 35. Cada ladrón juzga por su condición.
Iván se giró y caminó hacia la mujer con una expresión fría y de desprecio, mientras con su cuerpo trataba de proteger a Sara de la mirada de Fernanda.
—Siempre supe que eras una mujer cínica, pero te juro que jamás pensé que tu nivel de cinismo llegaba a proporciones inimaginables, ¿Pretendes atribuirle a otro, calificativos que van perfectamente contigo? —dijo el hombre tratando de contener su ira, porque esa mujer tenía la capacidad de sacar lo peor de él.
—¡Aquí el único cínico eres tú! Que