Capítulo 36. Sara no mates al mensajero.
Meses después
Valentina llevaba meses viviendo con miedo de ser encontrada, corriendo de un lugar a otro, a principio se fue al pueblo fronterizo con Portugal, duró un par de meses, en ese tiempo, ni siquiera se atrevía a quedarse fija en la casa que había arrendado, porque a veces se iba a casa de doña Carmen, o de otras conocidas que había hecho, que también tenían hijos con los cuales Paolo se interrelacionaba; incluso lo terminó inscribiendo en un colegio cerca.
Aunque seguía teniendo conta