Amor olvidado. Capítulo 33. Un nuevo comienzo.
Paolo la abrazó con fuerza, sintiendo su corazón latir contra el suyo, preocupado por lo que ella pudiera estar pasando. La levantó y la sentó en la cama, mientras colocaba la silla del niño a su lado, ella lo vio y se llevó la mano a la boca.
—¡Está dormido plácidamente! —exclamó sorprendida.
—Sí, estuve estos días en casa de mis primos Roberto y Renella, ellos han aprendido mucho sobre la paternidad, y me han enseñado mucho, además, descubrí que a nuestro hijo le gusta ir en carro, es sorpren