Amor olvidado. Capítulo 34. Una esposa celosa.
Con lágrimas en los ojos, tomó su cara entre sus manos y lo besó con ternura.
—¡Gracias esposo! Te juro que seguramente hice demasiado bien en mi vida pasada, a lo mejor salvé al mundo, por eso ahora en esta he sido premiada con un hombre cómo tú ¡Eres perfecto! —dijo con voz emocionada.
Paolo sonrió, tomó su cara entre sus manos y la besó con ternura, pero de manera profunda.
—No soy perfecto, pregúntale a mi mamá que hasta se me olvida llamarla diariamente —pronunció en broma.
—¿Te vas ahora?