Capítulo 92: Una mujer intrigante.
Gregory Jackson
La noticia me cayó como un baldazo de agua fría, mi corazón comenzó a latir con fuerza y una oleada de preocupación me invadió de inmediato.
—¿Se ha ido? ¿Pero a dónde? —pregunté, tratando de mantener la calma, aunque en mi voz se reflejaba mi angustia.
El señor Kempless frunció el ceño y se levantó de su asiento, mirando fijamente a la criada.
—¿Cómo no va a estar? ¿A dónde se ha ido? —inquirió caminando hacia la salida del despacho, yo lo seguí por las escaleras hasta llegar a