Lawson Hall.
Mis ojos se clavaron en Bárbara y Georgina mientras hablaban, esta última mantenía a Kejsi en sus brazos.
Mi mandíbula se tensó al escuchar sus palabras, y le respondí de inmediato, porque no podía permitir que se llevaran a mi hija, tan fácilmente.
—¡Se queda conmigo! —repetí con firmeza, sintiendo una oleada de rabia y determinación recorrer mi cuerpo.
Bárbara me miró con sorpresa, como si no se esperara mi reacción. Georgina, por su parte, mantuvo su expresión serena, pero aler