La segunda semana de mayo trajo consigo dos cosas simultáneas que llegaron en el mismo día como si el calendario hubiera decidido no desperdiciar fechas.
La primera fue el correo del notario Espinoza con los estados financieros trimestrales de Grupo Moreno. Los números eran buenos, mejores de lo que el trimestre anterior había proyectado, y venían con una nota al margen que Espinoza había escrito con la letra cuidadosa de quien sabe que los márgenes son para las cosas que no caben en las columna