El segundo sábado de mayo, Renata organizó una comida en su apartamento de la Condesa.
No era un evento especial en ningún sentido formal. Era el tipo de comida que Renata organizaba cuando tenía razones para reunir personas que le importaban y cuando el clima de mayo en Ciudad de México era suficientemente bueno para justificar abrir el balcón y dejar que la ciudad entrara.
El apartamento de Renata tenía la calidad específica de los espacios que llevan la huella de quien los habita: libros en t