Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre llegó sin aviso, como llegan todas las cosas que cambian el curso de lo que queda.
Eran las dos y diecisiete de la madrugada cuando Cassandra despertó con esa humedad cálida que el cuerpo reconoce antes que la mente, ese lenguaje antiguo y visceral que ningún conocimiento médico logra desactivar del todo. Se incorporó despacio, encendió la lámpara de la mesita y vio las sábanas. No era un manchado. Era abundante,







