CADEN
¿En qué estaba pensando?
El sudor me caía por la espalda mientras mis bíceps me gritaban. Los ignoré y me subí a la viga de madera del gimnasio improvisado al aire libre que había detrás de la casa de la playa. Había bajado la guardia y había sido amable con Maya. Agradable. Mi maldita polla debía haberme vuelto a nublar el cerebro y necesitaba controlarla.
Durante los dos días que siguieron al accidente de Maya, apenas había hablado con ella y la había evitado lo mejor que podía una vez