CAPÍTULO 18

Cada parte de mi cuerpo anhelaba a Caden.

Sus labios, Dios, sus labios me volvían loca. Los necesitaba en todas partes. Nunca antes había sido tan descarada en mis deseos con un hombre, pero con Caden no había forma de contenerme. No solo quería tenerlo en mi boca. Sentía que lo necesitaba, como necesitaba comida cuando me moría de hambre.

Por primera vez, él había bajado la guardia y me había dejado tomar lo que quería, y la oleada de poder había sido deliciosa. Saber que podía hacerlo perder
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