Armando Fernández
Al día siguiente, me doy un baño temprano, adopte la costumbre de llevar una muda de ropa completa en mi auto, así que no tengo problemas para cambiarme.
En esta casa todo el mundo se despierta temprano, me saludan y la esposa de Carlos me sirve un desayuno, que me gustaría haber despreciado, no todo lo que brilla es oro ¡cocina horrible!, pero jamás se lo diría, toda su familia come tranquilos lo que ella hizo, eso es muestra de amor y respeto.
—Gracias por la estadía y la