Alexa
Las dos mujeres tratan de llamar la atención de Armando, se ven tan necesitadas, que me dan pena ajena
Gracias a Dios nunca roge por su atención la tuve siempre… así no la quisiera, me siento a la orilla del mar en la arena y dejo a los gemelos jugar con ella.
—Deja eso.— Le llamo la atención a Ambar, y ella sonríe, tratando de manipularme para que la deje tranquila, le sonrió igual, pero le quito la pequeña piedrita que tiene en las manos
Ella me hace un puchero, y yo le hago una cara gr