Capítulo 68: No ha terminado
Ariadne había permanecido en silencio. Apenas escuchaba la conversación sin participar y sin procesar lo que decían. Una parte de su mente seguía atrapada en lo que había pasado, en las amenazas de Damián, en el miedo que aún le recorría el cuerpo. Apenas miraba a los hombres que hablaban, perdida en sus propios pensamientos y en su propia angustia.
Fue entonces cuando volvió a caer en tierra. Cuando sintió una mano en su espalda baja. La mano de Damián, posada ahí,