Capítulo 58: Baile tenso
Los flashes seguían estallando como pequeñas bombas de luz. Ariadne parpadeaba sin dejar de sonreír, el brazo de Damián aún alrededor de su cintura, firme, protocolario, completamente vacío.
Podía sentir el calor de su cuerpo a través de la seda del vestido, pero era un calor prestado, sin alma. Como estar pegada a una estatua caliente.
—¡Una más! ¡Miren hacia acá! —gritó un fotógrafo desde algún lugar entre la multitud.
Damián giró ligeramente, arrastrándola con él. Ar