Capítulo 54: Los últimos minutos
La llamada terminó, pero Ariadne se quedó inmóvil, el teléfono aún pegado a la oreja como si pudiera extraer algún significado oculto del silencio que ahora ocupaba la línea. No lo había. Solo el zumbido leve de la electrónica y el latido de su propio corazón, desbocado e insensato.
Dejó el móvil sobre la mesa, alejándose de él como si pudiera morderla. Las once de la mañana. En doce horas estaría frente a un altar. En doce horas sería la esposa de Damián Cox. Y