Media hora después, el imponente CEO Lucien Black Di Monti, se encontraba en la mansión de sus padres con su amada familia, su esposa Milán de la que se enamoró desde que era apenas un niño en aquel centro comercial y sus dos demonios Lucien y Lucano, los que lo hacían ver su suerte
— ¡Hijo, que bueno que ya están aquí! — Angelina daba un beso a su primogénito y saludaba a su bella nuera y sus dos apuestos nietos, uno tan igual a su padre y el otro a su madre
Lucien, llevaba puesto un traje hec