Lucien, estaba furioso, que imbécil tan hijo de puta pudo hacerle esa canallada a su adorable hermana, Luciana, era hermosa, inteligente, jovial, con un corazón de oro, que más podía pedir ese miserable
Fue toda una proeza poder calmar a la destrozada Luciana, solamente tenía veintiún años y ya sería madre, Lucien, la consoló y le dió su total y completo apoyo, los dos quedaron en que irían a la mansión de sus padres a ponerlos al tanto de lo que sucedía, ninguno de los tres hermanos eran coba