Mientras me dividía entre aprovechar su guardia baja para acabarle y aprovechar esa oportunidad en mi matrimonio para dejar a tras a Alek, durante los siguientes días las cosas entre Gerard y yo fluyeron por un tranquilo y pasional cauce. Asistíamos a fiestas juntos y nos divertíamos mucho, era una especie de neblina que invadía mi cabeza y me cegaba, pero me agradaba, me ayudaba no pensar en cómo iba a matar a mi marido y tampoco en imaginarme cómo estaba Alek; lo que era tortuoso.
Durante eso