PUNTO DE VISTA DE EMBER
Lo miro jadeando, triunfante. "Ja."
“Te dejé hacerlo.”
“Claro que sí.”
Su sonrisa es lenta y maliciosa. "¿Quieres saber por qué te dejé hacer eso?"
“¿Porque eres un caballero?”
“Porque me gusta esta vista.” Sus ojos recorren mi cuerpo: la camisa se me sube por los muslos, mi pecho se agita, mi cabello es un desastre alrededor de mi rostro. “Definitivamente vale la pena perder a propósito por esto.”
“Eres un mentiroso.” Pero yo también sonrío, mi corazón late con fuerza y