PUNTO DE VISTA DE KNOX
Sus ojos se abren de par en par, para luego entrecerrarse con furia.
“¿Qué coño te crees que eres…?”
Me arrodillo.
Sus palabras se ahogan en el instante en que le bajo las bragas empapadas hasta los muslos y le separo las piernas con los hombros.
Está empapada. Brillante. Hinchada y enrojecida como si llevara horas sufriendo.
La visión de su bonito coño goteando para mí incluso mientras escupe veneno hace que algo primitivo se rompa en mi pecho.
—¿Quieres hablar de Rafael