Emma
— ¿Tú no quieres? —niega con la cabeza —. Se nota que te ama mucho —comento mientras tomo un trago de agua.
— Sí... es un gran chico —sus ojos brillan —. Hace unos años, cuando empecé el último año de secundaria, hice un cambio rotundo en mi apariencia: me arreglé el pelo, dejé de comerme las uñas, comencé a maquillarme, esas cosas que hacen la mayoría —toma agua.
— Y eso, ¿Por qué? —no entiendo a qué va todo esto, pero parece querer hablar.
— Tuve una gran depresión a raíz de un novio que