Cap. 88
Con la frente en alto, el Lemaire se puso de pie, ajusto las mangas del saco; dedicó una mirada fría a los ahí presentes, no se rendiría tan fácilmente, necesitarían más que argumentos vacíos para derrocarlo. Un rictus de tensión apareció en sus labios, pero más allá de ponerse a discutir opto por abandonar la sala, llevando consigo la dignidad que defendería a capa y espada.
Los trabajadores de la constructora deambulaban por los pasillos. El tema del momento era la sorpresiva noticia que invo